¿CREES QUE TUS PAPILAS GUSTATIVAS SON AUTÓNOMAS?

Los placeres de la mesa residen en la mente, no en la boca”, afirma el profesor y gastrofísico de la Universidad de Oxford, Charles Spence, autor del libro Gastrophysics: The New Science of Eating. Esta conexión entre el apetito y la imaginación o la mente es el centro de la gastrofísica, que estudia cómo los cinco sentidos trabajan a la vez para percibir qué comemos y bebemos. A continuación, resumimos las ideas principales del nuevo libro de Spence de las que se hacía eco Tales of The Cocktail a principios de mayo.

Desde el momento en que los clientes entran en un bar, sus paladares están siendo orientados hacia el cóctel que todavía no han pedido a través de estímulos sensoriales que reciben de su alrededor”, se afirma desde esta disciplina. Entre estos estímulos se incluyen desde el tipo de música y su volumen, pasando por la cantidad de luz natural que entra en el local, hasta el mobiliario o incluso cómo las botellas se han organizado detrás de la barra. “Todos estos elementos envían mensajes al cerebro que preparan al paladar. De esta forma, el trago se convierte en el elemento final de toda una experiencia sensorial“, explican.

Un experimento: ¿vino tinto o blanco?

El profesor Spence realizó un experimento con maestros sommeliers en el que los expertos tenían que probar y caracterizar las notas de sabor de dos vasos de vino, uno tinto y otro blanco. Los catadores describieron cada uno de los vinos con las características de aroma, textura y sabor propias de cada tipo. Sin embargo, el vaso de vino tinto era en realidad vino blanco con una gota de colorante.

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