LA HISTORIA, A VECES, SE ESCRIBE EN LAS SERVILLETAS DE LOS BARES

Perdona, ¿me puedes dejar un bolígrafo y una servilleta?”. Si trabajas detrás de una barra, tarde o temprano un cliente se acercará a ti y te dirá esa frase. Evidentemente, tú te girarás, cogerás uno de los bolígrafos que tienes a mano —porque el boli o el lápiz es una herramienta indispensable para un bartender— y se lo ofrecerás con una sonrisa. Lo más habitual es que después continúes con tu rutina tras la barra sin prestar más atención al asunto.

Pero también puede que comiences a imaginar aquello tan importante que el cliente quiere anotar con tanta urgencia. ¿Qué será? ¿Una dirección? ¿El contacto de alguien al que acaba de conocer? ¿Una idea brillante que le ha venido a la cabeza y no quiere perder? ¿La conclusión a que ha llegado tras un intenso debate con un compañero de brindis? ¿La próxima estrategia a aplicar en su empresa? ¿La lista de la compra?

Quizás eches una mirada furtiva con el rabillo del ojo tratando de encontrar una respuesta a tanta pregunta. O puede que no le des ninguna importancia. Al fin y al cabo, lo que un cliente quiera anotar en una servilleta es cosa suya. Pero ten en cuenta una cosa: lo que quede escrito en ese trozo de papel puede que no sea un garabato trivial. Tal vez en ese momento, en tu bar, encima de la barra o en una mesa, en un trozo de servilleta manchada por la marca de un vaso tipo Collins, con el mismo bolígrafo con el que tú anotas la cuenta de las copas que se toman los clientes habituales, en ese mismo instante, se esté escribiendo algo muy importante.

Lo cierto es que a lo largo de la historia, estos pequeños trozos de papel han jugado importantes papeles en grandes historias. La teoría científica del ADN, teorías económicas rompedoras, los estatutos de algún destacado partido político, la regulación de las normas del fútbol, e incluso la rúbrica del fichaje del mejor jugador de la historia de ese deporte, Lionel Messi. Muchas grandes historias relacionadas con estos pequeños elementos de bar, y la certeza de que quedarán muchas más por escribir.

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